1.10.25

CARACTERÍSTICAS EN TORNO A LOS GLADIADORES

 El latín Gladiator: el que lucha con las espadas-gladius

De forma sintética se dice que Los Gladiadores eran esclavos que se adiestraban para luchar en las fiestas públicas usando el gladio o la espada corta, como los antiguos etruscos*. Sin embargo a lo largo de este post podremos especificar el tipo de armas que utilizaron. En las fiestas encontraban la muerte o la libertad, pues casi siempre ésta se les otorgaba (momentáneamente) a los vencedores. Así, a lo largo del espectáculo que representó para el populacho la lucha entre gladiadores, la muerte fue la constante. 

*El origen de los etruscos es incierto; además, la lengua etrusca no ha podido ser descifrada aún. Se dice que fueron hombres de cultura avanzada y dedicados con frecuencia a la piratería…

Ahora bien, los gladiadores eran habitualmente esclavos, reos de guerra o condenados por delitos graves. En algunas ocasiones se trataba de ciudadanos libres  o legionarios de mermado patrimonio que se incorporaban a las escuelas de adiestramiento con el fin de mejorar su precaria situación. 

En ese sentido podríamos analizar brevemente lo anterior. Así, unificada la autoridad de Roma, sufrió la fragmentación feudal tras la caída del Imperio. Los romanos heredaron de los griegos la cultura y civilización, y se encargaron de expandir su influencia a todos los confines del mundo conocido. Mientras tanto, la suerte de los pobres empeoraba cada vez más. Los esclavos acaparaban el trabajo a pesar de que se les sometía a rudas faenas y a castigos corporales. Los esclavos eran rurales y urbanos y podían transformarse en libertos. Nuevas leyes permitían que sus hijos fueron considerados como ciudadanos. Para algunos había riqueza, otros miseria, vida y despilfarro y lujo, en contraste con la vida pobre que se corrompe y degrada su propia penuria que ofrecía Roma al declinar el periodo republicano. Así, Mario organizó legiones permanentes integradas por proletarios. El ejército de las armas se transformó así en un oficio y muchos proletarios encontraron en la milicia un medio de vida. Se distingue así una mentalidad guerrera de un sector social determinado en dicho momento histórico. Mientras tanto, el mundo se había dilatado, de todos los países se importaba mano de obra esclava, barata… Todo el mundo sabía que esos hombres eran poco más que animales, bestias entrenadas, y que no tenían nada que perder. Además usaban esas armas extraordinarias: redes, lazos, tridentes, jabalinas, con lo que trastocaban todas las reglas de la batalla. A pesar del componente deportivo en cuanto a los combates (que pretendemos rescatar) se trató en supremacía de un espectáculo (del cual los griegos no quisieron participar). Así, el público exigía que cada representación terminara con una de esas repugnantes ejecuciones de hombres por bestias que estaban en boga. Entonces, en el declive del Imperio, las luchas de gladiadores fueron el único espectáculo satisfactorio para los romanos.  En algún momento hubo algunos que se expresaron en torno a ello:

“Al pueblo que ha conquistado el mundo ahora sólo le interesan dos cosas: el pan y el circo”

Juvenal


“Los juegos anteriores solían ser compasivos, éstos son puros asesinatos. Los hombres no tienen defensa. Sus cuerpos están expuestos a cualquier golpe y los ataques siempre se suceden con éxito. La mayoría de los espectadores prefieren esto a los enfrentamientos de calidad ¡Claro que sí! La protección y el entrenamiento sólo retrasan la muerte, que es precisamente lo que la multitud ha venido a presenciar”

Séneca

En un principio el espectáculo no sólo contemplaba las luchas de gladiadores, sino contra elefantes y rinocerontes, búfalos y tigres y leopardos contra jabalíes. Había además ciervos, cabras salvajes y antílopes que saltaban a la arena y morían a manos de cazadores expertos, luego llegaron los animales peligrosos que citamos. Poco a poco los combates se hicieron más espectaculares en las modalidades mostradas sino con obstáculos ya que echaban cocodrilos e hipopótamos para atacar a los que cayeran en las fosas y canales. También se implementaron las nauromaquia o combates navales donde participaron soldados y remeros. De esa forma, el Imperio potenció y ensalzó la figura del gladiador, convirtiéndole en un “semidios” al que se le otorgaban presuntos poderes mágicos: incluso se llegó a pensar que su sangre curaba determinadas enfermedades como la epilepsia… Cuando alcanzaban la libertad se le entrega la Rudi (espada de madera) y algunos entrenadores en las escuelas la portaban también. 

Mientras tanto, existe un componente financiero determinante que hace posible el desarrollo de las competiciones en las cuales intervenían también cazadores de fieras, los entrenadores, los criadores de caballos, consignadores, contratistas, armeros, encargados del estadio, el circo y la arena, promotores, hombres de negocios, etc. Se trata así de luchadores calificados y entrenados cuidadosamente con trastornos y gastos de preparación. La lógica financiera indicaba que en las competiciones Ad Gladium (hombre contra hombre) las pérdidas eran de una contra dos; el consumo alcanzaba al 50%  con un margen de seguridad de 10% para las heridas y un consumo material que representaba el 70% por representación; en la modalidad Ad Bestiarum (hombre contra bestia) el consumo material se incrementaba al 80% según Lentulo Batuato de la famosa escuela de gladiadores de Capua. Se dice que el emperador Tiberio llegó a pagar 100 000 sestercios por una terna de gladiadores invencibles. Hoy en día el tipo de cambio de un sestercio romano es de 20 céntimos de Euro. De esa forma los gastos de competición en 364 a. J.C. fueron de 8,900 euros y en 51 d. J.C. de 77,100 euros, aunque hay fuentes que indican que en competiciones de tres días se gastaban 17 000 euros; Entonces también han podido desarrollar cálculos ya que según un experto de la época, la probabilidad de que el mejor de los gladiadores sobreviva a 3 años de servicio activo es más o menos una en 25. Está el caso de Publius Ostorius con 51 victorias, aunque están otros más recordados como Crixus, Espartaco, Carpophorus, Cornelio Escipión, el Africano, Cómodo hijo de Marco Aurelio, Casto, Varo, Enomao, Nicos, Hermio, Barca… 

Actualmente se puede establecer con precisión las armas empleadas por los gladiadores: los tracios utilizaban rodela y puñal corto; los (retiarios) retarii manejaban redes emplomadas y afilados tridentes; los dimacherus la espada corta; los mirmillanes usaban espada larga y grandes escudos; los essedarii combatieron a caballo o en carros de guerra; los seculares con un escudo y una espada; había arqueros partos, asirios y sus hondas mortíferas germanos especialistas en jabalina, sijs del subcontinente indio con sus aros arrojadizos, afilados e irlandeses pelirojos con sus shillebs; los paegniarios luchaban con sus látigos de piel de toro, protegiéndose con sus escudos de madera y los postuati lucharon con dardos. 

Algunos lugares donde se llevaron a cabo los combates fueron el Coloso de Rodas, una de las 7 maravillas del mundo; el Coliseo Romano, el Circo Máximo (capacidad 385 000), la Arena Vallis Murcia, Circo Barnum y Bailey, Circo Majencio, Circo Flaminio, Circo de Calígula y Nerón, Circo de Adriano, Circo Castrense (de la Guardia Pretroriana), Circo de Salustio, A. Flavio, etc. A estos lugares se les llamaba “Anfiteatros” y se dice que en el siglo III había en Roma una docena. Finalmente los dirigentes romanos decían que sólo en el circo el pueblo manda

Fuentes: Appendini, Zavala, M. Stephsoon, Juan A. Cebrain, DANIEL P. MANNIX, Mason, Cpt. Fitz-Bernard, A. Maiuri, Petronio, L. Robert, Arthur Koestler.